La versión sin cajuela del Yaris nos demostró que, sin importar su condición, se adapta a lo que necesites. El Yaris hatchback ha sido uno de los vehículos del segmento más redondos y completos que hemos podido probar recientemente por confort, eficiencia de combustible, buenos acabados y porque francamente la cirugía estética a la que fue sometido para mantenerlo al día le sentó de maravilla.

Y es que la gran mayoría sabe que todo lo que tenga cuatro ruedas y un emblema de Toyota es sinónimo de calidad, durabilidad y confiabilidad; en otras palabras, son autos que no se echan para atrás.

Aquí la clave del éxito fue: versatilidad, ya que se trata de un auto que, si bien no fue concebido como uno de carga, y no goza del espacio de un modelo como el de Avanza, con buena cara puede adaptarse a las necesidades de la gente y no quedarse varado y, para comprobarlo, sacamos al Yaris hatchback de su zona de confort y nos enfrentamos a una misión que parecía imposible: trasladar recipientes llenos de alimentos y bebidas para una reunión donde asistieron cerca de 20 personas.

MISIÓN CUMPLIDA.

Y es que lo importante no es tener una carrocería de 4.145 metros de largo, 1.730 de ancho y 1.47 de alto, sino cómo distribuyes el espacio de una manera eficiente dentro de esas cotas, y en ese rubro, el Yaris hatchback nos dejó sorprendidos. De entrada dispone de un volumen generoso en la cajuela de 476 litros, suficiente para trasladar las compras del supermercado o el equipaje de los ocupantes.

El hecho de contar con una carrocería de cuatro puertas representa un valor agregado, pues facilita el acceso a las diferentes zonas del habitáculo para acomodar cada cosa en el lugar al abrir cada puerta.

En movimiento y con los minutos contados, pusimos en marcha el cuatro cilindros 1.5 litros atmosférico que vive bajo el cofre y de inmediato nos volvimos a deleitar con la suavidad de marcha que es el consumo combinado que ofrece la mecánica L4 1.5 litros que lo impulsa ofrece este auto, no sólo por lo silencioso que resulta, sino por el esquema de suspensión que digiere con mucha facilidad las irregularidades del asfalto.

Justo a esto nos referimos cuando decimos que son autos que no se echan para atrás, y este Yaris hatchback es un claro ejemplo.